LA LLUVIA AMARILLA

Julio Llamazares nació en el pueblo leonés de Vegamián, hoy desaparecido, en 1955. Licenciado en Derecho, pronto abandonó la abogacía para dedicarse al periodismo y la literatura. Entre sus obras se cuentan los libros de poesía La lentitud de los bueyes  y Memoria de la nieve, con el que obtuvo el Premio Jorge Guillén, el ensayo El entierro de Genarín y varias novelas: además de Luna de lobosLa lluvia amarilla (1988), Escenas de cine mudo y El cielo de Madrid.


La lluvia amarilla es el monólogo del último habitante de un pueblo abandonado del Pirineo aragonés que ya a las puertas de la muerte evoca un pasado del que él es el último vestigio.

La novela destaca por una estructura muy trabajada y por una prosa que es absoluta poesía. Un comienzo y un final casi idénticos, dan plenitud a una historia que es una auténtica reflexión sobre el paso del tiempo, la soledad, la muerte, la memoria y el olvido.

 Contenido de la novela

Es esta novela el largo adiós de un hombre que por la marcha o la muerte de sus vecinos, sus hijos y su esposa, va perdiendo todas las razones que tiene para vivir. En su agonía llega a sufrir la soledad más absoluta, hasta llegar a un punto en el que los recuerdos se mezclan con los fantasmas del pasado. Entre esos fantasmas está la madre, símbolo de la vuelta al origen y de las raíces que le anclan a ese pueblo, la hija que murió con tan sólo cuatro años (el médico más cercano estaba a cuatro horas andando), algunos vecinos (otros ejemplos de la vida dura de esta tierra) y una comitiva de almas en pena, que como una auténtica Santa Compaña, están anunciando su muerte y son su única compañía en el momento final. De este modo, a la percepción lúcida de la muerte cercana se añade un punto de locura, y mientras el personaje reconoce la memoria como la única razón de su vida en sus últimos años, mientras se acerca con aceptación a la muerte como le ha enseñado su padre (“la muerte es solamente un primer paso en nuestro viaje sin retorno hacia el silencio”), al mismo tiempo se hace consciente de que su desaparición será completa cuando llegue el olvido, cuando ya nadie, ni el hijo que se fue, lo recuerde.


Estilo narrativo

Es importante en la novela el tono de la narración, el lenguaje poético, la forma en la que el autor es capaz de hacer sentir a los lectores y es también destacable el color: la oscuridad de la nieve, así como el fuego y la lluvia amarilla del tiempo que invaden la novela. La noche y la luz amarilla van marcando esta vida que poco a poco se desvanece y se apaga, como una fotografía que se oxida, como un haz de recuerdos que se arroja a las llamas.


Ideas centrales

  • La extinción de un pueblo
  • La resistencia del ser humano a la desaparición
  • El fantasma de la memoria
  • La dureza del medio rural

Temas

  • Supervivencia
  • Soledad
  • Vejez

La lluvia amarilla del olvido se adentra en las calles de Ainielle y en el cuerpo sin vida de Andrés. “La noche queda para quien es”, con esta enigmática frase termina Llamazares la novela. Al morir el protagonista “la noche eterna se abre para el pueblo”, también para ese hombre valiente que una vez lo habitó.

 

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